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Desde Infotec

El empleo en la era de las TIC

Publicado: Mayo 2018

Por: Christian Iván Becerril Velasco

 

La esperanza de vida al nacer (EVN) es un indicador que se ha definido como “la cantidad de años que viviría un recién nacido si los patrones de mortalidad vigentes al momento de su nacimiento no cambian a lo largo de la vida del infante” (Banco Mundial, 2015).  Este indicador se calcula cada año en todos los países del mundo a partir de la información que se tiene para ese año de la mortalidad en hombres y mujeres por edad en cada país o región geográfica. La EVN está asociada al progreso económico y social de la población de cada país o región geográfica.

Como puede observarse en la figura anterior, México presenta esta tendencia creciente en la EVN. Sin embargo, como en otros países de Latinoamérica y del mundo, México experimenta también una tendencia creciente hacia patrones poblacionales más prominentes en población de personas adultas mayores (fenómeno conocido como “transición demográfica”, ver Figura 2) aunado, a su vez, hacia patrones de salud-enfermedad más prevalentes en enfermedades crónicas no transmisibles (ECNT) como la diabetes tipo 2, la hipertensión arterial y las dislipidemias (efecto conocido como “transición epidemiológica”) (Frenk, Knaul, Gómez y Arreola, 2018).

Dada la naturaleza crónica y progresiva de estas enfermedades hacia complicaciones de alto costo para las personas y la sociedad, y aunado a sus problemas actuales latentes, esto representa retos muy serios para el Sistema Nacional de Salud (SNS)1, implicando la necesidad de mejores sistemas de financiamiento, generación de recursos, cobertura y calidad en la provisión de servicios, de manera que puedan mantenerse (o bien mejorarse) las condiciones de salud de la población, garantizando la equidad financiera y el trato adecuado para la población, de manera que pueda evitarse el colapso del sistema (Frenk et al, 2018).

Ante este panorama, las TIC figuran como una oportunidad en la investigación, el desarrollo y la innovación para promover la mejora en el desempeño de las diversas funciones de la salud pública y de los sistemas de salud, como por ejemplo promoviendo la accesibilidad y calidad en la provisión de los servicios de salud, así como fortaleciendo los sistemas de vigilancia, prevención y promoción de la salud de la población. Las diversas aplicaciones de las TIC en el campo de la salud se han relacionado con el concepto de salud electrónica (e-Salud)2 (OMS, 2005, p. 109; Oh, Rizo, Enkin y Jadad, 2005; Elbert et al, 2014).

Como parte importante de este concepto, destacan las aplicaciones de las TIC como oportunidad para la población para obtener información de salud, comunicarse con profesionales sanitarios o bien con otras personas (o pacientes) para intercambiar información, dar o recibir apoyo, así como estar informado, vigilar, administrar y participar activamente en la toma de decisiones sobre su propia salud (actividades del “e-paciente”)3 promoviendo el empoderamiento de las personas, población en general y de grupos vulnerables como adultos mayores, con capacidades diferentes o con enfermedades causa de estigma (Ferguson 2007; Eysenbach, 2008; Hewitt-Taylor y Bond, 2012; Riggare, 2018). Estas actividades pueden lograrse a través del uso de portales web especializados, aplicaciones para teléfonos inteligentes (“apps”) o dispositivos móviles (“gadgets”) algunos de los cuales promueven la adopción y adherencia a estilos de vida saludables y a las indicaciones médicas (salud móvil o “m-Salud”)4 (OMS, 2011; Elbert et al, 2014; Direito et al, 2016). Sin embargo, cabe destacar que es importante estar al pendiente de la confiabilidad de la información en salud que está libre en internet, así como de la efectividad y seguridad de las aplicaciones y dispositivos mencionados, siempre siendo necesario en primera instancia consultar con el médico o profesional sanitario especializado.

Gráfica

OCDE: Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (agrupación de países considerados como de altos ingresos); ONU: Organización de las Naciones Unidas
Figura 1. Evolución de la Esperanza de Vida al Nacer en México en comparación con el promedio mundial y de otras regiones geográficas o económicas (Fuente: Elaboración propia con base en información del Banco Mundial, 2018)

Gráfica

Figura 2. Patrón poblacional de hombres y mujeres en México para el 2010 y proyección para el 2030 (Fuente: CONAPO, 2014)

 

Referencias:

1. El Sistema Nacional de Salud (SNS) está conformado por dos grandes partes: 1) el subsistema público, conformado por instituciones para población con empleo formal (seguridad social), como el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), y otras para sectores específicos (PEMEX, SEMAR y SEDENA), o bien para personas sin empleo formal, principalmente a través de los sistemas de provisión de servicios de la Secretaría de Salud (SSA) o bien de programas especiales como IMSS-Prospera; y 2) el subsistema privado, al que acceden personas con capacidad de pago.

2. La salud electrónica o “e-Salud” se ha definido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como “el uso coste-efectivo y seguro de las TIC en apoyo a salud y a los ámbitos relacionados con la salud, incluyendo los servicios de atención sanitaria, vigilancia sanitaria, información en salud y educación, conocimiento e investigación en salud” (OMS, 2005, p.109). Dentro de estas aplicaciones se encuentra la cita médica electrónica, el expediente clínico electrónico, la telesalud (o telemedicina), los sistemas de apoyo a la decisión clínica, los sistemas de administración de información e imágenes, así como los sistemas móviles (salud móvil), entre otros.

3. El término “e-paciente” se le atribuye a Ferguson, definido como “individuos equipados, habilitados, empoderados e involucrados en su salud y su atención en salud”. Sin embargo, ha habido nuevas propuestas relacionadas con este concepto que amplían el significado de la letra “e” incluyendo iniciativas privadas (Ferguson, 2007; Hewitt-Taylor y Bond, 2012; People Who, 2016 y 2017; Riggare, 2018).

4. La salud móvil o “m-Salud” es parte de la “e-Salud” y ha sido definida por el Observatorio Global para la e-Salud (OMS) como “práctica médica y de salud pública apoyada por dispositivos móviles como teléfonos móviles, dispositivos para el monitoreo de pacientes, asistentes digitales personales (ADPs) y otros dispositivos inalámbricos”. Se identificó además las diferentes tecnologías de comunicación involucradas (SMS, GPRS, 3G, 4G, GPS, Bluetooth) (OMS, 2011, p.6).

 

Bibliografía:

Christian Iván Becerril Velasco

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