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Infotec en los medios

Mujer científica, mujer matemática

Fuente: OEM | Publicado: 06/2016

Por: Dra. Natalia García-Colín

 

Cierra los ojos y piensa en ciencia. ¿En qué piensas? ¿En el espacio exterior?, ¿la naturaleza?, ¿la medicina?, ¿la medicina?, ¿la relatividad?, ¿las computadoras?

¿En qué piensas? ¿Galileo Galilei? ¿Charles Darwin? ¿Louis Pasteur? ¿James Watson y Francis Crick? ¿Albert Einstein? ¿Alan Turing?

Cierra los ojos y piensa en mujeres científicas. ¿En quién pensaste? ¿En Marie Curie, y.. ?

Tal vez te tomó más tiempo, pero seguro pensaste en Hipatia de Alejandría, matemática y astrónoma, conocida por haber establecido en sus trabajos el modelo terra-céntrico del universo; en jane Godall, primatóloga y conservacionista, considerada la experta mundial en chimpancés; en Florence Nightingale, enfermera, estadística y luchadora social, que fue pionera en la representación gráfica de la estadística y en su uso para probar la necesidad de establecer sistemas sanitarios en la Inglaterra del siglo XIX; en Rosalind Franklin, química, cuyo trabajo en la obtención de imágenes del DNA llevó al descubrimiento de su estructura de hélice doble; en la matemática Emmy Noether, cuyos trabajos en álgebra abstracta y física teórica han sido apreciados como “los trabajos matemáticos más importantes para el desarrollo de la física moderna”; en Ada Lovelace, matemática quien desarrolló el primer algoritmo para ser llevado a cabo por una máquina, es decir, ella fue la primera programadora. O tal vez pensaste en Olga Medrano, #ladymatemáticas.

¿No pensaste en ellas o en otras?¿Te costó recordar nombres de mujeres científicas? ¿Por qué nos cuesta pensar en mujeres científicas? Podríamos argumentar que porque hay menos que hombres. Esto es cierto, se sabe que alrededor del mundo el porcentaje de mujeres especialistas en las diferentes disciplinas de la ciencia y la tecnología oscila del 20 al 25 por ciento, y esta cifra es posiblemente un máximo histórico.

Muy bien, parece que el problema es entonces que hay pocas mujeres científicas. ¿Por qué hay pocas mujeres científicas? O más bien, ¿por qué no hay tantas mujeres científicas como hombres? Este asunto es muy complejo y está situado en un entorno social amplio que involucra múltiples factores. Muchas instituciones alrededor del mundo han realizado estudios para tratar de entender las causas de esta disparidad. Por ejemplo, en el 2015 la Fundación L’Oreal publicó un estudio sobre prejuicios hacia las mujeres en la ciencia. El estudió encontró que un porcentaje significativo de aquellos que respondieron las preguntas, opinan que las mujeres carecen de perseverancia, racionalidad, practicabilidad, rigor, espíritu científico y una mente analítica.

Esta clase de prejuicios tiene una repercusión clara en la permanencia de las mujeres en la ciencia, pues proveen la base subconsciente de prácticas discriminatorias en la contratación, promoción y divulgación del trabajo de mujeres en la ciencia. Lo cual a su vez, provoca una carencia de modelos a seguir para las niñas y jóvenes, es decir, del reconocimiento de personalidades que abran la posibilidad de pensar, de volver pensable y, por lo tanto posible, la participación de la mujer en actividades como imaginadas.

En México, como en muchos otros países, las mujeres representan una participación baja en el estudio, la docencia e investigación de las matemáticas. La participación de las mujeres a nivel licenciatura en las carreras de matemáticas y afines alcanza el 40 por ciento, sin embargo, la cifra de adscripción a nivel posgrado sufre una clara disminución, pues solamente el 26 por ciento de las estudiantes de maestría y doctorado son mujeres. En el ámbito académico se registra que un 20 por ciento de la plantilla de los centros de investigación en matemáticas corresponde a las mujeres, mientras que al considerar el profesorado femenino especializado en matemáticas en las instituciones de educación superior del país, la cifra alcanza entre el 26 y el 28 por ciento.

Pero, ¿por qué es deseable integrar a más mujeres a la ciencia y a las matemáticas en particular? Bueno, podemos empezar por el argumento económico. Por ejemplo, se sabe que en Estados Unidos, 30 por ciento de las vacantes de empleo en ciudades grandes son en las áreas de la ciencia y la tecnología, pero solamente 11 por ciento de la población tiene estudios superiores en éstas áreas. Por lo tanto, los Gobiernos no pueden permitirse perder a aquellas jóvenes egresadas de carreras científicas. Sin embargo, el argumento más importante es el de la justicia social. Una sociedad que nutre el crecimiento personal y profesional de todos sus miembros, en condiciones de igualdad, será necesariamente una sociedad mejor para todos.

Dra. Natalia García-Colín

Doctora en Matemáticas por el University College London (Gran Bretaña) e investigadora en Infotec Centro de Investigación e Innovación en Tecnologías de la Información y la Comunicación.

 

Fuente: OEM

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